En logística, transporte y comercio exterior, los riesgos forman parte del negocio todos los días.

 

Una mercadería puede sufrir un accidente durante el transporte, un contenedor puede verse afectado, una carga puede permanecer almacenada más tiempo del previsto o una empresa puede recibir un reclamo de un tercero.

 

Pero existe un problema que muchas empresas descubren recién cuando ocurre un siniestro:

  • Tener una póliza vigente no necesariamente significa tener la protección adecuada.

 

Una póliza puede estar activa y, aun así, presentar límites, condiciones o exclusiones que no respondan a la operación real de la empresa.

 

Por eso, antes de preguntarnos «¿tenemos seguro?», deberíamos preguntarnos:

 «¿Nuestro seguro está diseñado para lo que realmente hacemos?»

 

  1. ¿El límite por embarque corresponde al valor real de tus operaciones?

Imaginemos una empresa que tiene un límite máximo de US$ 100,000 por embarque.

Durante meses, sus operaciones estuvieron dentro de ese monto. Sin embargo, un día recibe una carga valorizada en US$ 180,000.

La empresa tiene una póliza vigente, pero el embarque supera el límite contratado.

Este tipo de situación puede generar una diferencia importante entre la expectativa del asegurado y la cobertura realmente contratada.

 

Por eso es recomendable revisar periódicamente:

  • Valor máximo de las mercaderías transportadas.
  • Tipo de mercadería.
  • Origen y destino.
  • Medios de transporte utilizados.
  • Límites y sublímites de la póliza.

 

El límite debería analizarse en función de la operación real, no solamente de lo que se transportaba cuando se contrató la póliza.

 

  1. ¿La mercadería que aseguras es la misma que realmente transportas?

No todas las mercaderías presentan el mismo nivel de exposición.

Equipos y maquinarias, vehículos nuevos, laptops, celulares, cables de cobre, línea amarilla, productos sensibles o mercadería sobredimensionada pueden tener condiciones diferentes a una carga considerada estándar.

Un cambio en el tipo de mercadería puede significar también un cambio en las condiciones necesarias para asegurarla.

Por eso, cuando una empresa empieza a transportar nuevos productos o incorpora nuevos clientes, también debería revisar su programa de seguros.

 

  1. ¿Qué ocurre cuando una operación sale de lo habitual?

En logística es frecuente que aparezcan operaciones especiales:

  • Un nuevo destino.
  • Un embarque de mayor valor.
  • Una mercadería diferente.
  • Un nuevo proveedor.
  • Una ruta distinta.
  • Un almacenamiento temporal.
  • Una operación con un tercero.
  • Una maquinaria que cambia de ubicación.

 

El problema aparece cuando estos cambios se realizan operativamente, pero no se revisan desde el punto de vista del seguro.

 

Una buena gestión de riesgos debería acompañar el crecimiento y los cambios del negocio.

 

  1. ¿Tu equipo sabe qué hacer cuando ocurre un siniestro?

Este punto suele pasar desapercibido.

Cuando ocurre un accidente, robo, daño de mercadería o cualquier otro evento, la empresa necesita actuar rápidamente.

  • ¿A quién debe informar?
  • ¿Qué documentos debe conservar?
  • ¿Debe denunciar el hecho?
  • ¿Qué fotografías debe tomar?
  • ¿Debe esperar al ajustador?
  • ¿Puede disponer de la mercadería?
  • ¿Existe un plazo para comunicar el siniestro?

 

Una gestión incorrecta o tardía puede complicar innecesariamente el proceso de reclamación.

Por eso, el valor de un bróker no debería terminar cuando se entrega la póliza.

 

El acompañamiento durante el siniestro también forma parte del servicio.

 

  1. ¿Cuándo fue la última vez que alguien externo revisó tu programa de seguros?

Muchas empresas renuevan sus pólizas todos los años sin realizar una revisión profunda.

Se actualiza la vigencia, se negocia la prima y se continúa operando.

Pero el negocio pudo haber cambiado considerablemente durante ese periodo.

  • Más clientes.
  • Más facturación.
  • Nuevas rutas.
  • Nuevos tipos de mercadería.
  • Mayor valor por embarque.
  • Nuevos almacenes.
  • Más unidades.
  • Nuevos contratos.

 

Y el programa de seguros puede haber quedado diseñado para una operación que ya no existe.

El seguro debería acompañar la operación, no quedarse atrás

Para una empresa logística, el seguro no debería verse solamente como un requisito contractual o un costo anual.

 

Debe formar parte de la gestión de riesgos.

 

Una revisión adecuada puede permitir identificar brechas de cobertura antes de que se conviertan en un problema, además de revisar límites, deducibles, cláusulas, exclusiones y procedimientos de atención de siniestros.

 

En R&S trabajamos con empresas de logística, transporte y comercio exterior, ayudándolas a revisar sus riesgos y evaluar si su programa de seguros realmente acompaña la forma en que operan.

 

Porque una de las preguntas más importantes no es:

«¿Tenemos seguro?»

 

Sino:

«Si mañana tenemos un siniestro, ¿nuestro seguro responderá de acuerdo con lo que realmente necesitamos?»

 

Una revisión preventiva puede ser mucho más sencilla que descubrir una brecha cuando ya ocurrió el siniestro.

 

¿Cuándo fue la última vez que revisaste tu programa de seguros considerando cómo opera actualmente tu empresa?

 

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